domingo, agosto 23, 2009

Espionaje



Definitivamente equivoqué la carrera. A muchos les debe pasar esto, lo sé y quizá ya lo dije antes varias veces. Pero de verdad me doy cuenta q lo mío debería haber pasado por otra cosa.

Cuando empecé el secundario, a final de año en un acto de fin de curso… me enamoré. Allí, sobre el escenario estaba este bombón morocho pelilargo de ojos azules que acaparó toda mi atención. Él nunca imaginaría que por actuar en una obra de su curso para despedir a los chicos del último año, se estaba ganando una FAN enamorada. (Quizá nunca hubiese actuado).

Cuestión que mi fanatismo se replegó por todas mis amigas… por las compañeras de mi curso y las de otro curso… y hasta algunas hermanas mayores q sintieron de cerca mi “devoción”.

Lo que me lleva a hacer una salvedad interesante: El fanatismo es muy CONTAGIOSO. No hay nada mejor para el ego de un vago que una minita se enamore perdidamente de él, porque sin poder explicarlo alrededor de ella otras chicas comenzarán a tener esos “síntomas”.

Pero esta devoción en mí no significaba… “me lo quiero levantar”, “quiero que me ame”. No… la verdad es que no sé cuál fue mi objetivo.

La cuestión es que de alguna manera me había propuesto saberlo todo de él, saber sus movimientos, todo!

Hubo un poco (poquito) de acoso, ya que cada vez que podía me quedaba esperando para verlo, mientras estaba con sus amigos, o cuando jugaba al fútbol, para cruzarlo, no se, necesitaba verlo lo más posible. Hasta le escribíamos en su banco, lo buscábamos en los recreos y lo seguíamos a su casa a la salida de clases.

También, por supuesto, me enteré donde vivía e incluso me pasaron el teléfono de la prima donde podía encontrarlo seguido. Llamé varias veces, no recuerdo que él me atienda. Es que realmente no me interesaba “interactuar” con él.

El juego se había vuelto unilateral. Yo y mis amigas… contra él. Y él sin posibilidad de defenderse. Je

Su casa casualmente quedaba a unos metros del negocio de una amiga, así que me pasaba tardes enteras con ella esperándolo a él.

El juego se acabó cuando terminó el secundario al otro año. Nunca más lo vi, y no morí ni nada parecido. Mis energías “fanáticas” se fue para otro lado.

La historia se repite otra vez. Ya no con taaaanta pasión. Pero el gustito de poder saber lo más posible sobre ese chico me pica en el estómago.
Ya sé muchas cosas… y descubro como las redes sociales y los contactos hacen que el juego se vuelva tan interesante.

Lo más gracioso fue descubrir donde vive, ya que casualmente es al lado de donde reubicó mi amiga su negocio!! Coincidencias?? No lo sé pero como nos reímos cuando le hice recordar esas épocas de pequeñas espías.

Sin dudarlo se sumó al juego de nuevo y ya me está pasando info. Quizá no me guste tanto tanto este chico… pero no puedo decirle que no a esta vocación interna.

Además reavivan los lazos de nuestra infancia y me hace sentir que hay temas que no debo tomarlos con tanta seriedad.

Esta bueno encontrarle el lado divertido a las cosas, en complicidad de tus amigas.